Atina
Una visión de mí misma parada en medio de la biblioteca del Castillo me atravesó entre los ojos y decidí que probablemente era más sabio no ir en contra de lo que el destino ya había escrito.
Quizás la palabra «visión» fue un poco dramática, pero no sabía de qué otra manera describir la naturaleza de mi magia. Primero, sentía un hormigueo en la nuca, que rápidamente se transformaba en una sensación de ingravidez. Luego, el mundo físico se desvanecía y escenas del futuro se desplegaban ant