Mundo de ficçãoIniciar sessãoAtina
—¿Qué?— Levanté los brazos.
Ambos negaron con la cabeza.
—Estaremos afuera observando lo que decidan los hombres lobo y estaremos preparados en caso de que decidan atacar—, dijo Lucian.
—No lo harán.—
—¿Cómo puedes estar seguro?—
—Porque no son tan horribles como nos han dicho—. Me senté en la silla al lado de Romeo.
Salieron de la







