CAPÍTULO 23

¿Por qué hay objetos rotos en el castillo? ¿Atacaste a Atina?

No. Nunca la ataqué. Los rompí sin querer al intentar ayudarla cuando el laberinto la envenenó.

Inclinó la cabeza. —¿Cómo la envenenó el laberinto?—

Cobró vida y la cortó, las ramas se clavaron en sus brazos como ganchos. Tuve que arrancárselas para poder sacarla. Bajé la cabeza. —¿Me das agua, por favor?—

Chasqueó los dedos. Apareció una mano con una botella de agua. ¿Cómo no me había fijado en el otro vampiro? Se desvaneció contra
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