BELLA
Abrí la puerta de mi apartamento de mierda con manos temblorosas, parpadeando para aclararme la vista. En el cementerio, todo se había vuelto plano y gris. Los colores apenas comenzaban a filtrarse al mundo. Lo atribuí al shock. Sabía que podía tener efectos extraños en la gente, y no dudaba que estaba sintiendo los efectos después de lo que fuera que acababa de pasar.
La mujer seguía conmigo, pero no parecía muy habladora. Me dijo que hablaríamos en privado y no ha vuelto a hablar desde