El aire entre nosotros era eléctrico. En sus ojos juraría que podía ver universos colisionando.
—Jade —murmuró y se acercó a mí lentamente, como dándome tiempo para correr.
Pero me había olvidado de cómo hacer algo más que anhelar su toque.
Tomó mi rostro entre sus manos y pasó la yema de su pulgar sobre mi mejilla con una caricia ligera como una pluma.
Sentí que mis entrañas se derretían y se apretaban de necesidad.
Luego su pulgar rozó mis labios y cerré los ojos, abrumada incluso por esa lev