LUCAS
Soy un monstruo.
La voz en el fondo de mi mente lo grita, pero no me importa.
Cada brizna de hierba está fría y crujiente entre las almohadillas de mis patas y el suelo parece saltar para recibir mi enorme cuerpo con cada salto.
Capto el olor de mi presa.
El latido de su corazón late como si corriera por su vida.
Ese corazón palpitante está en su punto justo. Voy a por él, y no hay escapatoria. Ya puedo saborear el intenso sabor de la sangre, bombeando por mi garganta, sentir el exquisito