La mañana después del beso, Valentina se despertó con dos cosas claras: que había dormido mejor que en semanas, y que eso era exactamente el tipo de evidencia que no sabía cómo incorporar a su modelo de independencia sin que este fallara estructuralmente.
Sebastián le mandó un mensaje a las siete y media. Solo: «Buenos días.»
Dos palabras. Sin contexto, sin referencia a nada, sin el tipo de exceso que habría incomodado. Solo la prueba de que el día anterior había ocurrido y que él lo sabía y qu