Rodrigo Mondragón descubrió que la ausencia de Daniela tenía una textura específica que no había anticipado.
No era silencio, porque él tenía suficientes personas en su vida para que el silencio nunca fuera completo. Era algo más parecido a un espacio con forma definida, como el hueco que deja un mueble cuando lo mueves de donde siempre estuvo y la pared de atrás revela que ese rincón llevaba años sin ver luz directa. Uno sabe que el mueble puede volver. Pero mientras no está, el hueco es lo qu