Mundo ficciónIniciar sesiónLeo.
Esperé paciente, con el corazón en un puño, mirando hacia ellos, para ver que sucedía, al final ella se marchó de nuevo a la sala de conferencias, y él se quedó allí, exasperado, refregándose las manos por el cabello, despeinándolo.
Sacó su teléfono desechable y envió un mensaje, que me llegó d







