24.
Me estaba perdiendo en el cuerpo de aquella diosa del pecado, iba a pecar, iba a caer en el abismo y a beneficiármela. Pero, el sonido del teléfono me salvó.
Porque habríamos tenido sexo de no ser por eso.
Sólo era papá, que hizo que el calentón se me bajase de golpe. Hablamos de cosas varias, y eso me ayudó a tran