Mundo ficciónIniciar sesiónALEXANDRA PEMBERTON
Lucca no dejaba de sonreír y prácticamente me miraba embobado; mis palabras habían conseguido tranquilizarlo y al mismo tiempo habían aligerado el ambiente entre nosotros, aunque eso no significaba que todo estuviera bien ahora, porque igualmente Lucca me debía muchas explicaciones.
Bien, te escucho – dije una vez que la comida llegó
Lamento mucho no contarte







