El lunes a primera hora, la Clínica Mendoza respiraba con el ritmo acelerado y familiar de la semana que comenzaba.
Para Valeria, cada paso hacia su quirófano era un suplicio. Un peso insoportable, una niebla espesa en su cabeza y un malestar general que traspasaba el mero cansancio la acompañaban desde que se había despertado. Sin embargo, era el día de una cirugía crucial para su tesis y nada la detendría. Bajo la atenta y fría mirada del Dr. Montes, inició el procedimiento. Cada movimiento