32-Despedida.
—Mi madre y él se conocieron cuando a ella y a mi tía el padre de Gerónimo las compró—comenzó a contarle—eran muy jóvenes en aquella época, me cuenta mi tía que desde que Gerónimo vió a mi madre se deslumbró con ella.
—¿Y ella?, digo porque me resulta difícil imaginar que una mujer se enamore de Gerónimo.
—Pues si, por esas raras cosas que tiene la vida mi madre también se enamoró de él, su relación no fue de esas tantas obligadas entre amo y esclavo.
—Tal vez en aquella época él no era lo que