47–Por las buenas, o por las malas.
—Si , yo—le dijo con una gran sonrisa— ¿acaso pensaste que yo era corrupto?—dijo tomando asiento— pues te equivocaste grandemente, no soy más que un policía con ganas de atraparte.
Rómulo no sabía ni qué contestarle, realmente lo tomó por sorpresa, una cosa era que lo presionaran y él hablara y otra muy distinta era que él fuera un policía encubierto.
—Tú no tienes nada contra mi, solo es tu palabra contra la mía.
—¿Y te parece poco la palabra de un policía?—intervino Esteban— déjame decirte qu