31-Mi padre.
—Diego, que sorpresa pasa— le dijo Rafael indicándole para que entrara en su oficina.
—Pasé por la casa y Fer me dijo que estabas aquí.
—Si, ya sabes, retomando la rutina diaria, cuéntame, que te trae por aquí.
—Pues… el cuento es largo, pero déjame puntualizar lo más importante, soy un esclavo liberto.
Rafael se quedó frío, no esperaba una confesión de esa magnitud.
—¿Estás hablando en serio?
—Si, muy en serio y espero que eso no sea un problema para ti.
—¡Pues claro que no!, creo que te has d