Diego la dejó hacer pero no movió ni un pelo.
—Esa niñita como tú le llamas ya me hizo todo lo que a un hombre como yo le gusta.
Fátima lo soltó, retrocedió dos pasos y lo miró asombrada—¿entonces fuiste tú? Fuiste tú con el que ella…
—Si, soy yo el hombre que la hizo mujer, exclusividad, ¿ te acuerdas de eso?— le sonrió de manera irónica— y ahora por favor déjame seguir mi camino.
Fátima se apartó y Diego siguió caminando rumbo a su destino. Ella estaba molesta, no era una mujer acostumbrada a