20-Una buena noche.
—Si, estoy dispuesta— fue su respuesta tajante.
Diego sin dejar de mirarla puso la mano de ella en su miembro erecto, le encantaba como se sentía su tacto.
—Eso, lo estás haciendo muy bien, umm— él cerró los ojos para sentirla más.
Ella lo seguía tocando delicadamente, solo lo masajeaba adelante y atrás y eso al parecer estaba funcionando porque él se veía extasiado.
—¿Te gusta tocarme?—le preguntó él con extrema lujuria.
—Me gusta que te guste— se sinceró ella
Diego le quitó su mano para peg