El comedor principal de la mansión North se sentía más gélido que el exterior; a pesar de que estaba segura de que la calefacción estaba encendida, la sensación de escalofríos no se iba con nada
Diamond estaba sentada rígidamente a la mesa, bajo la luz mortecina de las lámparas de araña que proyectaban sombras alargadas sobre el mantel de lino fino.
Ridell, tras esperar a que Celine terminara de curarla, le había ordenado bajar a cenar con una firmeza que no admitía réplicas.
Ella no había teni