El salón de baile estaba sumido en una penumbra elegante, iluminado apenas por la luz de la luna que se filtraba a través de los altos ventanales y un par de candelabros que proyectaban sombras alargadas sobre el suelo pulido.
Diamond estaba allí, de pie, sintiendo el frío de la piedra bajo sus pies a pesar de la alfombra.
El silencio entre ella y su esposo era una entidad física, algo que pesaba y dificultaba la respiración.
Ridell permanecía en la sombra, observándola con una intensidad que l