VICTORIA
La ciudad está muy fría, pero es hermosa a la vez, es como estar en una película de navidad.
—Mami, esto es Rusia —me dice mi pequeñín, que tengo de mi mano, mira hacia todos lados, al igual que yo. Cuando de pronto veo a un hombre vestido de traje, con un letrero donde está mi nombre, le hago una señal con la mano y viene hacia mí, ayudándome con las maletas. Su inglés no es muy ¡bueno, pero logro entenderlo.
—Al hotel, ¿verdad, señora?
—No, a una iglesia— Miro el móvil que he ajustad