BASTIAN
Cuando cargué a mi hijo entre mis brazos, sentí un millón de sensaciones, lo miré expectante, su pequeña nariz, sus hermosos ojos. Claro que veía en él a mí, de pequeño, él también no dejaba de observarme.
—¿Te puedo decir, papá? — Su tierna voz, llega hasta lo más profundo de mi pecho, solo somos él y yo, no hay nadie más a nuestro alrededor.
—Claro, si soy eso, tu papá
Mi mirada se posa en la mujer que me oculto la verdad tanto tiempo, no entiendo por qué guardó un secreto de este ti