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En una de las torres más altas de la manada Alma Oscura rodeada del manto nocturno y la humedad de la brisa, se encuentra la hija de un alfa derrotado y sumido en la vergüenza.
Sus sabanas de seda, los arreglos de oro puro frente a ella no hacen más que recordarle lo que había perdido en medio de una guerra que no había tenido la oportunidad de luchar.
Karen envuelta en su vestido de novia da un par de pasos para verse reflejada en el espejo.
Era bella y elegante, pero no podía sonreír.
—Ahora solo soy una moneda de cambio, para garantizar que mi gente esté a salvo.
Sin pensarlo solo arroja un jarrón contra el espejo dejándolo hecho trizas.
— ¡Señorita!— Grita su ayudante al verla caer de rodillas al suelo.
—Sólo soy una pieza en un juego del que no puedo escapar…
Las palabras de su padre resonaban en su cabeza como una estaca a punto de romper el último gramo de cordura.
“Llevas sobre tus hombros el peso de la vida y la muerte de toda nuestra raza. En este momento, ¿sigues pensando en Zack?”
— Zack…— Susurra calentando sus labios.
— Señorita no debería decir ese nombre…—La voz sutil y temblorosa de su ayudante interrumpió su única forma de consuelo, al levantarla del suelo.
—Lo sé…— Su mirada fría hace abrir los ojos a la joven.
— Lo lamento yo…— La sirvienta se agarra las manos mostrando su nerviosismo.
Karen la toma entre sus brazos.
— Ve y revisa a mis padres, asegúrate que estén bien en los calabozos, después de la boda deben liberarlos.
La joven asiente con la cabeza y se va dejándola sola.
Karen suspira una sola vez, cuando un olor conocido llega a ella.
Canela y miel, su combinación favorita.
Un rayo atraviesa su corazón y su loba despierta reconociendo su presencia.
Se gira y frente a sus ojos se encuentra Zack, el hombre por el que estaba a punto de dar la vida misma.
“No puede estar aquí, si lo encuentran podrían despellejarlo vivo para dar el ejemplo” Su piel se erizó al pensarlo.
Zack en cambio la barre con la mirada.
No es necesario que la toque, con cada segundo que ella tiene su mirada era una caricia en sí misma, su cuerpo se calienta solo de tenerlo enfrente y los ojos de ese macho se quedan en sus labios, los mismos que esa noche pertenecerían a alguien más.
El cuerpo de ella reacciona al instante, produciendo hormonas dulces a su alrededor.
— Debemos irnos amor…— Susurra el ignorando la sangre corriendo por todo su rostro y las manos a media recuperación aunque el deseo que ese vestido se usara para él.
Karen no se mueve de su lugar.
— Vamos…
— No— La palabra sale firme y mucho más fría de lo que ella había pensado.
Zack frunció las cejas.
—No te acerques— Dice ella al ver la mano de él llena de sangre queriendo agarrar su brazo…
— Necesito que cualquier cosa que pienses discutir sea después Karen… Solo tenemos unos minutos de ventaja…— La voz firme de Zack hace eco en las paredes y desvía su mirada en dirección de los guerreros ya alcanza a escuchar a varios acercándose.
—Ya te dije que no.
Zack envuelto en la desesperación se talló el rostro solo embarrándose más la sangre por todas partes.
— ¿Realmente quieres casarte con ese anciano maldito?— Pregunta desesperado.
— Solo vete…
Karen se da media vuelta pero Zack la detiene tomándola de la mano.
Ella se gira para encontrarse con ese par de ojos color ónix, encantadores y brillantes. Miró a aquellos ojos amorosos que una vez le habían sonreído, apretó los puños y contuvo las lágrimas.
— Ya no te amo.
Él suelta su agarre como si le quemara su solo contacto y da un paso hacia atrás.
— No es verdad…— Niega con la cabeza.
— Claro que sí, no eres más que un guerrero que pertenece a la manada por compasión, un recién llegado sin futuro, sin raíces…
Karen utiliza las inseguridades que él le había confesado en un momento de intimidad, para destruirlo.
— Mira mi vestido ni trabajando toda tu vida como un perro faldero del alfa podrías conseguirlo, yo quiero más… mucho más de lo que puedes darme.
Zack aprieta las quijadas.
—Yo puedo…— Él se abalanza hacia ella tomándola de los hombros.
—No me interesa.— Lo interrumpe, sus miradas se conectan y un rayo la atraviesa como si fuera la primera vez que la tocaba.
“Eres el huracán que descontrola mis sentidos”
No se detendría, lo conocía y solo de ver un solo punto débil en ella, se quemaría a si mismo solo para salvarla.
Pero no podría ganar, no contra todos los guerreros que estaban cuidando cada uno de sus pasos.
— Lo hice… —Aceptó— Pero ahora que tengo la oportunidad de ser la hembra de un alfa tan poderoso como Ronan, ¿crees que me conformaría solo a ser una fugitiva por amor? Negarme la oportunidad de ser algo más que la compañera de un vagabundo incapaz de mantener mis necesidades a flote como tú.
Karen se suelta del agarre y comienza a caminar dejando a un macho desconcertado.
Necesitaba tiempo para oler su esencia una última vez, sabía que lo que estaba a punto de hacer, rompería cualquier oportunidad de regreso entre ellos.
— Karen no eres así, tú…
— Yo no creía tener que elegir entre el poder y ese amor que ofrecías Zack—Ella se encoge de hombros, resistiendo el instinto que la llama hacia su cuerpo —Yo pensé que solo debía convencer a mi padre y lo tendría todo, poder, diversión y sexo… Pero ahora que no podrá darme poder, y tú tampoco, debo ver por mí misma…
Ella se relame los labios y para tomar más fuerza, desvía su mirada solo un instante a su reflejo en los pedazos restantes del espejo.
El vestido era una sentencia de cautiverio y no quería arrastrarlo con ella.
“Voy a salvarte de la muerte, sé libre y feliz lejos de mi”
—Yo, Karen…
Zack suelta el aire de sus pulmones de forma sonora el lazo se había despertado con esas palabras.
Ella se mantiene en una pieza aunque su espalda comienza a arder.
— Alma Oscura te rechazo a ti Zack como mi mate y compañero de vida…
El abre los ojos tomándola de los hombros con impaciencia.
— No lo hagas no te atrevas a romper nuestro lazo…
Las pupilas de ambos se vuelven dos estacas y el brillo platinado de ambos se expande como lava por su cuerpo.
— Te rechazo.
Ella contiene el aliento, sus piernas se debilitan y Zack sostiene su cuerpo desde su agarre para que no se lastime, aunque debe continuar.
Y a pesar de sentir ese corte de un puñal, como algo real en su pecho no puede contenerse, no podía quedarse con el ritual a medias.
“Lo lamento amor pero debes salir de este infierno”
Y lo mira a los ojos marcando el punto final.
—Te rechazo…
Esa última frase hace que el agarre de Zack se rompa y ambos caigan al suelo envueltos en jadeos.
Ella siente que su corazón se estruja al punto de reventar el lazo como una copa de cristal bajo presión.
En ese instante ambos cierran los ojos sin poder respirar hasta que la sangre en sus venas se detiene y la unión se desgarra en una lucha por no ser el que pierde más.







