Capítulo 115.
El espacio en esa enorme sala desaparece.
Para Karen las paredes se mueven cerrándose sobre su cabeza.
Karen siente que la fuerza de su cuerpo poco a poco la abandona.
— No— declara ella— Arlo es mío, es mi cachorro, lo he estado cuidando por toda su vida, no lo pueden separar de mí.
Alejandra la mira de nuevo con desprecio, con una frialdad que le grita a leguas una sola cosa.
Que estaba completamente perdida.
— Ocultaste durante más de ocho años al cachorro de la familia real—La rubia da un p