64. VISITANTE INESPERADO
RIVEN
Estábamos terminando un desayuno insoportablemente tenso, cuando Roduan entró en el comedor. Su vestimenta simple y rostro hostil, suele intimidar a la gente más que sus alas y cuernos, pero una vez que lo conoces, le tomas aprecio.
—Tiene más visitas, mi señor —anunció.
Lo miré incrédulo.
¿Más visitas?
Desde cuándo mi hogar era un desfile público. Últimamente todos parecían empeñados en cruzar mi frontera como si fuera un jardín abierto.
—¿Quién es? —pregunté sin disimular la molestia