26. PENSANDO
MARGARETH
El reloj marcaba una hora indecente, y aun así, mis ojos seguían abiertos.
No hay forma de dormir con esta tormenta instalada en mi cabeza.
La mansión descansa, pero mi mente no calla.
¿Qué demonios acaba de pasar esta noche?
¿Acaso al renacer me convertí, sin quererlo, en la tonta protagonista del romance?
No. No pienso aceptarlo.
Las protagonistas son ingenuas, crédulas, lloran por amor y viven pendientes del beso perfecto.
Yo no.
Yo fui la villana, y las villanas siempre son más in