160. TORMENTA VENIDERA
LADY OLINDA
La sangre volvió a manchar el pañuelo. Oscura. Demasiado oscura.
Lo aparté de mis labios intentando controlar la respiración mientras el carruaje avanzaba por el camino irregular. Frente a mí, la sirvienta fingía no haber visto nada. Inteligente. Muy inteligente.
Mi esposo mejoraba.
Yo empeoraba.
Y eso... eso no tenía sentido.
La maldición debía haberlo destruido a él, no consumirme a mí desde dentro. No era una enfermedad real. No era fiebre ni infección. No era algo que un médic