Así que sí, no me importaba cuidarlo. Su agotamiento era en parte culpa mía. Probablemente no debería haberme peleado con él después de que conoció a mis padres, pero ya era demasiado tarde para retroceder en el tiempo.
Y además, incluso después de haber dormido un poco y consumido algunas calorías, me había abandonado otra vez.
Con una nota tan inexpresiva que podría habérsela dejado a sus hermanos. O a mi hermano. ¡Diablos!, era casi lo mismo que había escrito en la tarjeta que le había dado