Nova
El día de luna llena, nos relajamos en la cama. Nuestros lobos estaban tranquilos y calmados después de pasar tantos días en el bosque.
—Nunca había sentido tanta paz—, murmuró Clay, sin dejar de acariciarme la espalda. —Mi lobo está durmiendo, Preciosa. Durmiendo—.
—Solo es un lobo —murmuré—. Un lobo bueno. Un lobo fuerte. —Flexioné los músculos con desgana, todavía tumbado en la cama con el brazo de Clay bajo la espalda.
Clay se rió entre dientes. —Claro.—
—Sí, lo es. Solo es un lobo fue