Capítulo 7. Va a pagármelas, ¡Juro que lo hará!
Natalia leyó la tarjeta y no pudo evitar sentir un sudor frío recorrerla a lo largo de su espalda, cerró los ojos y los apretó con fuerza y repitió mentalmente las palabras que vio en la tarjeta «Empresas Petrakis. Stavros, Gianakos», caminó hasta el banco más cercano y se sentó, tratando de calmar su angustiado corazón.
—¿Será él? —lo pensó por un momento y se respondió ella misma —no, no lo es, aquel se llama Kostantin Petrakis, quizás solo trabaja para ese hombre.
Por segundos, se mantuvo se