Capítulo 6. ¿Verdades?
Simón Ferrer, al entrar el edificio, sonrió de medio lado, esperaba poder salirse con la suya y hacer pasar a su sobrina Cándida como su hija, la podía manejar mejor, en cambio a Natalia no mucho, era impredecible, le temía a su carácter volátil y rebeldía, no era una mujer sumisa, nunca pudo controlarla del todo.
Ingresó al lujoso edificio, que ostentaba riqueza y extravagancia, lo estaba esperando una recepcionista, quién lo guió hasta la sala de juntas dónde se reuniría con Kostantin Petraki