Capítulo sesenta y ocho. La herencia más peligrosa.
La reunión no ocurrió donde Eleanor Hale la había solicitado.
Alexandra se negó con una elegancia que rozaba lo insolente, enviando en su lugar una notificación formal: cualquier discusión relacionada con el fideicomiso Hale se realizaría en presencia de todos los beneficiarios vivos y sus representantes legales, en un entorno neutral.
Eleanor aceptó.
Demasiado rápido.
Eso fue lo que encendió todas las alarmas.
—Cuando alguien como ella dice