Capítulo cincuenta y uno. Se ha hecho justicia.
El tribunal estaba lleno. Las paredes parecían más altas de lo habitual y el aire más denso. Las cámaras estaban prohibidas, pero eso no impedía que todos sintieran la magnitud de lo que estaba a punto de ocurrir.
Kyan Byron se sentó frente al estrado. Nicole lo miraba desde la segunda fila. Millie estaba a su lado, con una tablet entre las manos, como si el dibujo que hacía pudiera distraerla de lo que su corazón ya sabía: que ese día era diferen