Capítulo once. Líneas que se dibujan.
Valentina despertó con una mano sobre el vientre.
No fue consciente al principio.
Solo una sensación instintiva, protectora.
Luego recordó.
Todo.
El embarazo.
La cena.
Victoria.
La forma en que Marcos no la soltó en toda la noche.
Suspiró.
—Esto ya no es solo mío…
El cansancio seguía ahí, espeso, pero esa mañana había algo distinto.
Una calma rara.
Como si su cuerpo, por fin, hubiera aceptado la verdad.
— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — —