Por otro lado, en el bosque, una loba corría entre los árboles, con la respiración entrecortada y con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho recordándole que Crono jamás la perdonaría.
Llegó a un riachuelo, con sus patas temblorosas incapaces de seguir. Con un gemido, la loba se transformó en su forma humana, con su cuerpo desnudo y vulnerable bajo la luz de la luna. Se vistió rápido con la ropa que traía su loba en el lomo, subió la colina en silencio, agazapándose entre los arbustos par