—Dejaste a mami que se fuera por esta chillona y descortés loba —Soltó Metis mientras terminaba de comer, estiró las manitas para alcanzar un vaso de leche y se lo llevó a la boquita.
—No digas eso, hija. Tu madre es mi mate y la única loba que siento que amo. Circunstancias y enredos hicieron que se marchara de mi lado —unas lágrimas se asomaron en sus ojos, y su rostro reflejaba tristeza—. Yo nunca percibí su conexión, mis cachorros. No puedo creer que esté viviendo esta realidad; soy padre d