Mundo ficciónIniciar sesiónLa verdad llegaba siempre en los momentos más inconvenientes. No tocaba la puerta, no anunciaba su presencia con cortesía. Simplemente irrumpía, brutal y definitiva, como un disparo en mitad de la noche.
Thiago Monteverde recibió la suya a las cinco y media de la mañana, cuando el sobre manila apareció deslizado bajo la puerta de su oficina privada en Grupo Obsidiana.
No había remitente. No había nota explicativa. Solo foto







