Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa libertad era una ilusión. Ximena lo había sospechado durante días, pero no fue hasta esa mañana de jueves, cuando Marco extendió su brazo frente a las puertas del ascensor como una barrera humana, que la sospecha se convirtió en certeza.
—Lo siento, señora Monteverde, pero no puedo permitirle salir sin escolta.
El título falso la golpeó como una bofetada. Señora Monteverde. Como si el contrato de matr







