Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa protección podía convertirse en una prisión más sofisticada que cualquier celda. No necesitaba barrotes de acero ni muros de concreto; bastaba con la certeza de que cada movimiento estaba vigilado, cada respiración monitoreada, cada paso calculado por alguien más.
Ximena descubrió esta verdad a las siete de la mañana, cuando intentó salir del penthouse para su cita médica de control.
Cinco hombres vestidos







