Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas familias no se destruían desde afuera; se desmoronaban desde adentro, un secreto a la vez.
Ximena comprendió esta verdad cuando las puertas de la sala de vigilancia se abrieron de golpe y Patricio Alcántara entró como un conquistador reclamando territorio enemigo. No había duda en sus movimientos, ninguna vacilación en la forma en que sus hombres —al menos doce, todos vestidos de negro, todos armados— se desplegaron por la habit







