Mundo ficciónIniciar sesiónLa venganza sabía exactamente como esperabas: satisfacción mezclada con vacío que nada podría llenar.
Ximena contempló sus nudillos enrojecidos mientras el silencio se extendía por la sala de vigilancia como una mancha de tinta sobre seda blanca. Miranda Alcántara permanecía en el suelo, una mano presionando su labio partido, la otra apoyada contra el mármol frío. Pero no había derrota en sus ojos. Habí







