Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl enemigo más peligroso no era el que atacaba desde afuera; era el que preparaba tu café cada mañana.
Ximena comprendió esta verdad con una claridad devastadora cuando escuchó el grito de Thiago desde la cocina, seguido del estruendo de porcelana rompiéndose contra el mármol. Corrió descalza por el pasillo, el corazón martilleando contra sus costillas, y encontró una escena que quedaría grabada en su memoria







