Mundo ficciónIniciar sesiónEl grito desgarrador de Sofía cortó la madrugada como una navaja oxidada. Victoria llegó corriendo al jardín trasero de la casa de Alejandro, donde encontró a su amiga desplomada contra el muro de piedra, el rostro convertido en un mapa de contusiones violáceas y sangre coagulada. Sus costillas se hundían de forma antinatural con cada respiración laboriosa.
—¡Llamen una ambulancia! —rugió Victoria, arrodillándose junto a Sofía mientras marcaba el número de emergencias con manos temblorosas.
Alejandro apareció a su lado, seguido por Diana, Carolina y Valeria. El rostro de Sofía era irreconocible; alguien había descargado sobre ella una furia meticulosa y calculada. Sus párpados hinchados apenas se abrían, revelando pupilas dilatadas que luchaban por enfocar.
—Sofía, mírame. ¿Quién te hizo esto?







