Mundo ficciónIniciar sesiónEl grito desgarrador de Sofía cortó la madrugada como una navaja oxidada. Victoria llegó corriendo al jardín trasero de la casa de Alejandro, donde encontró a su amiga desplomada contra el muro de piedra, el rostro convertido en un mapa de contusiones violáceas y sangre coagulada. Sus costillas se hundían de forma antinatural con cada respiración laboriosa.
—¡Llamen una ambulancia! —rugió Victoria, arrodil







