Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de juntas de la Fiscalía Federal en el piso diecisiete del edificio gubernamental olía a café recalentado y expedientes que nadie quería abrir. Victoria observaba cómo Santiago Méndez desplegaba fotografías forenses sobre la mesa de caoba con la precisión de un cirujano que expone órganos enfermos. Cada imagen representaba una muerte que durante años se había archivado como accidental, natural, inevitable.







