Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl monitor cardíaco emitía pitidos irregulares que parecían medir más que la frecuencia cardíaca de Evangelina Santibáñez. Medían el pulso de un imperio construido sobre cimientos de traición y tecnología prohibida. Victoria observaba desde el umbral de la UCI del Hospital San Pedro cómo la matriarca de los Santibáñez abría los ojos por primera vez en setenta y dos horas, y en esa mirada turbia r







