Mundo ficciónIniciar sesiónHabíamos llegado ante la llamada preocupada de la nana Marina. Nos había contado con sumo detalle lo que sucedía en ese momento en la mansión Makís. Según ella, Amaya comía y había comenzado a jugar con su comida de una manera muy extraña. Morgaine le retiró el plato de enfrente y, para sorpresa de todos, Amaya comenzó a patalear y a llorar, comportándose como si fuera una niña pequeña. &nb







