Mundo ficciónIniciar sesiónPor otro lado, en la habitación donde estaba recluida Amaya, completamente ajena a las maquinaciones de Herrera para hacerse con su custodia, me encontraba inmersa en una lectura profunda. Morgaine y yo le habíamos traído un documento de gran importancia, un poder legal que, una vez firmado, convertiría a Amaya en un mero objeto sobre el que su hijo tendría total control. La incertidumbre me embargaba; no sabía cómo proceder. Si Amaya no firmab







