Después del maravilloso beso que Giuliano me dio, nos marchamos de la casa acercandonos a la limusina, teniendo el chofer ya la puerta abierta para que nos sentaramos dentro
— Buenas noches señora — me dijo el chofer sonriendo
— Buenas noches — le dije, extrañandome por su sonrisa
Cuando llegamos a la casa de Fabricio, el chofer nos abrió la puerta bajando primero Giovani para ayudarme a mí salir del vehículo, tocamos al timbre de la casa, abriéndonos la puerta la sirvienta
— Buenas noches s