Fabien Lacroix hijo no era ajeno al peligro. Nunca lo había sido. De hecho, lo disfrutaba tanto como el buen sexo. Pare él, las situaciones que lo enfrentaban al peligro le ofrecían la misma sensación de éxtasis que le ofrecía estar entre las piernas de una mujer.
Quizá se debía a que había crecido en medio de él, a que se había enfrentado a la muerte mucho antes de nacer o simplemente a que algo fallaba en su cabeza.
No lo sabía con exactitud, pero lo que sí sabía con certeza era que con lo