Victoirie llevaba varios minutos encerrada en su habitación, intentando convencerse de que lo ocurrido aquella tarde no había sido tan grave como parecía. Después de todo, no había hecho más que responder a una de las innumerables humillaciones de Claudine. Una sola vez. Una maldita vez después de años soportando comentarios hirientes, desprecios y recordatorios constantes de que nunca sería lo suficientemente buena para aquella familia que, irónicamente, había recuperado algo de su posición y