Fabien no dudó ante el anuncio de su mano derecha. Su postura cambió por completo.
El hombre relajado desapareció y en su lugar quedó algo más peligroso. Más letal. Dispuesto a acabar contra todo aquel que se metiera contra él, contra su familia y contra su mujer.
El primer impacto no fue el sonido.
Fue la sensación.
Un temblor violento que recorrió la camioneta desde la base, como si el asfalto hubiera estallado bajo ellos, seguido de una onda de choque que sacudió el vehículo con una fue